A tan solo 30 minutos por carretera de la ciudad de Edimburgo, nos encontramos con la localidad de Roslin, localidad que aloja a la enigmática “Capilla de Rosslyn”, la cual tomó notoriedad como hogar del Santo Grial a partir del libro y la película “El código Da Vinci”, con Tom Hanks. La capilla fue fundada en 1446 por Sir William St. Clair, y su construcción duró unos 40 años aproximadamente. La misma fue cerrada en el año 1560 y abrió nuevamente sus puertas en el año 1862, aunque se encontraba en ruinas. Se tardó mucho tiempo en restaurarla, y fue muy difícil su mantenimiento, hasta que sucedió lo que los locales llaman “El milagro de Rosslyn”. Previo a la publicación del libro “El Código Da Vinci” de Dan Brown la capilla recibía 30000 visitas al año; pero a partir del 2003 el número de visita se incrementó notablemente, llegando a casi 182000 visitas en un año, durante el 2017.

El edificio es más pequeño de lo que uno podría imaginar, pero contrasta la gran cantidad de figuras talladas en piedra y formas singulares que decoran su fachada, entre ellas una multitud de gárgolas que te observan durante prácticamente toda tu visita. 

Una vez dentro, encontrarás símbolos y relieves en cada recoveco de la capilla, algunos fácilmente visibles, mientras que otros apenas se distinguen, ya sea porque están ocultos o por el paso del tiempo. Las figuras bíblicas, ángeles o tallas de los pecados capitales y de las virtudes cristianas contrastan con esculturas paganas. Se destaca la talla del “Green Man”, un extraño rostro rodeado de vegetación, que se repite un centenar de veces. 

La joya de la capilla de Rosslyn es el pilar del Aprendiz, que se encuentra en el ala central de la capilla. Cuenta la leyenda que el albañil encargado se marcho a un viaje en busco de inspiración para tallar uno de los pilares. El aprendiz tuvo una revelación durante un sueño y tallo el pilar que hoy encontramos. Al regreso del maestro, el mismo invadido por la envidia, asesinó a su aprendiz de un golpe. Un tiempo más tarde, el rostro de ambos se tallaron en una esquina de la capilla, obligando al maestro a ver la obra de su aprendiz durante toda la eternidad. 

Hay quienes aseguran que algunos caballeros templarios sobrevivieron a la matanza que se erigió sobre ellos y huyeron a Escocia, donde construyeron la capilla para esconder su tesoro en una cripta sellada que jamás ha vuelto a abrirse. Cuentan que en las distintas tallas estaría la clave para poder acceder a dicha tesoro.

Tampoco le faltan a esta capilla historias de misterios, monjes fantasmas que rezan en la oscuridad o inclusive un portal a otra dimensión.

Te invitamos a visitar la capilla, junto con un paseo por el precioso bosque Roslin Glen Country Park.