El Cerro de los Siete Colores es uno de los máximos atractivos de la localidad jujeña que pertenece al departamento de Tumbaya.

La zona de la Quebrada de Humahuaca proporciona muchas razones para que argentinos y extranjeros de diversas edades se acerquen a la provincia de Jujuy y reparen, por ejemplo, en la belleza extraordinaria de Purmamarca, uno de los pueblos más pintorescos del norte argentino. Cerca de allí se localiza Tilcara y, a menos de setenta kilómetros, aparece San Salvador de Jujuy.

Durante la estadía en este rincón cuyo nombre traducido del aimará significa “Pueblo de la Tierra Virgen” mientras que desde el quechua se desprende la denominación de “Pueblo del León”, además de las bondades de la naturaleza es posible apreciar la arquitectura de la región y la cultura y las tradiciones de la comunidad local.

Ubicado a poco más de 2.300 metros de altura, este pueblo invita a mantener presente la historia del lugar a través de sus edificaciones y calles de gran antigüedad. Una feria de artesanos, en tanto, permite descubrir y apreciar las habilidades manuales y la creatividad de quienes viven en esta localidad desde la cual se puede organizar una excursión a las Salinas Grandes, por ejemplo.

Para guardar en la memoria la mejor cara de Purmamarca, además de fotografiar y deleitar la vista con el ya mencionado Cerro de los Siete Colores (al que mucha gente recomienda contemplar especialmente antes del mediodía a fin de capturar la vista más fascinante), se recomienda realizar el circuito conocido como Paseo de los Colorados y acercarse hasta la Cuesta de Lipán. Cabe destacar que este pueblo recibe visitantes a lo largo de todo el año, pero su capacidad se ve colmada hacia fines de agosto ya que nadie se quiere perder la celebración de su fiesta patronal, donde no falta la música ni los actos religiosos.

Antes o después de recargar energía con delicias tanto dulces como saladas elaboradas en la región, también se sugiere conocer al algarrobo abuelo, un árbol ubicado en cercanías de la Iglesia de Santa Rosa de Lima que, según se calcula, ya superó los 650 años de existencia.