Una veintena de embarcaciones permitirán, a lo largo de 2018, que más de 25 mil viajeros descubran y disfruten un rincón colombiano que cautiva con sus patrimonios culturales y enamora con sus paisajes.

Cada vez más empresas apuestan por incluir en los itinerarios de sus cruceros a Santa Marta, una antigua ciudad de Colombia con una rica historia digna de apreciar por personas de diferentes nacionalidades y una fascinante belleza natural.

En 2012, de acuerdo a las estadísticas de las autoridades de la región, apenas cinco embarcaciones tuvieron en cuenta a este destino. En 2017, en cambio, casi 18 mil personas arribaron a la localidad a bordo de 23 barcos. El año que recién está comenzando, en tanto, ya promete al menos acercar a Santa Marta a veinte cruceros con capacidades suficientes para superar los 25 mil turistas. Como resulta evidente, en este pintoresco lugar el turismo de cruceros no deja de crecer.

Días atrás, por ejemplo, 670 viajeros, la mayoría de ellos de nacionalidad estadounidense, arribaron a la capital del departamento colombiano de Magdalena en el Pacific Princess de Princess Cruises.

De ahora en adelante, se espera asimismo que lleguen unidades de Norwegian Cruises y Oceanía Cruises, entre otras navieras. Para ofrecer cada vez mejores servicios y potenciar las experiencias de los visitantes, Royal Caribbean se ha encargado de brindar capacitación a decenas de taxistas para que, además de expresarse en dos idiomas, acepten dólares y asesoren de la mejor manera a los pasajeros.

Como parte de los sitios y excursiones más recomendables para los cruceristas, independientemente de la compañía que hayan elegido para llegar hasta allí, aparecen el tour ecológico Tayronaka, la visita a la Quebrada Valencia y el recorrido por la Quinta de San Pedro Alejandrino. Los aficionados a la historia, la cultura y a la religión, en tanto, deben incluir en sus paseos a la catedral, al Museo del Oro Tairona y al centro histórico.

Hablar con pobladores locales para averiguar cómo se vive allí, entrar en contacto con artesanos para apreciar de cerca su fantástica labor y deleitar al paladar con sabores típicos también ayudan a acumular vivencias inolvidables y a llevarse lo mejor de Santa Marta.